La protección de la Cueva de Altamira ha sido el principal condicionante en la ubicación, concepción y construcción del edificio que alberga la nueva sede del Museo de Altamira, inaugurada en 2001, proyectado por Juan Navarro Baldeweg.
Es un edificio minimalista, integrado en el paisaje como continuación de la esencia de la Cueva de Altamira, proyectado para albergar los espacios en los que se desarrollan las tareas de este museo: los espacios de exposición permanente, que incluyen la reproducción de la famosa sala de polícromos, laboratorios, aulas para actividades, auditorio, biblioteca, cafetería, tienda, etc.