Museo Altamira

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Conservación

Los problemas de conservación de la cueva de Altamira comenzaron durante la Prehistoria. Los desprendimientos rocosos están en la génesis de su morfología y también de su paulatino colapso. El que se produjo hace 13.000 años destruyó y taponó la entrada, circunstancia que permitió que el ambiente interno mantuviera una alta estabilidad climática, muy favorable para la conservación del arte rupestre.

Esta situación cambió a partir del descubrimiento, por efecto del intercambio de aire con el exterior y las consiguientes oscilaciones de temperatura y humedad. Durante el siglo XX, la construcción de muros, caminos e instalaciones eléctricas y las visitas de cientos de miles de personas, contribuyeron a desestabilizar por completo los parámetros ambientales de la cueva, afectando a su arte rupestre.

El paisaje que rodea a la cueva de Altamira y las actividades que en él se desarrollen pueden afectar negativamente a la conservación del arte rupestre. Entre 1997 y 2001 se adoptaron medidas preventivas para controlar los riesgos potenciales derivados de usos nocivos del suelo y de la contaminación ambiental. Se adquirieron terrenos en el área de influencia de la cueva, se suprimieron caminos rurales, instalaciones ganaderas cercanas, se desvió la carretera y el acceso al Museo. Con ello se evitó el aporte de materias contaminantes al interior de la cueva por la acción de las aguas de infiltración o por la atmósfera.

Actualmente la cueva de Altamira se encuentra cerrada al público. En 2012 se ha puesto en marcha el Programa de Investigación para la Conservación Preventiva y Régimen de Acceso a la Cueva de Altamira impulsado por la Secretaría de Estado de Cultura del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte (MECD), según lo acordado por el Patronato del Museo de Altamira. Participan especialistas del Instituto de Patrimonio Cultural de España (IPCE), de las Subdirecciones Generales de Protección del Patrimonio y de los Museos Estatales del MECD, de las Universidades de Cantabria y del País Vasco, del Instituto de Ciencias del Patrimonio (INCIPIT) del CSIC, del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y del propio Museo de Altamira. El Programa contempla los siguientes Proyectos: Seguimiento ambiental, Control del biodeterioro, Conservación del soporte y policromía, Accesibilidad, Valor social y Conservación Preventiva.

El programa de investigación tiene como objetivo determinar el impacto que la presencia humana tiene sobre la conservación de las pinturas, con el fin de decidir si es compatible su adecuada conservación con un régimen de visita a la cueva y elaborar un plan de conservación preventiva.

Para saber más:



Santillana del Mar (Cantabria) 39330 España / Teléfono: 942 818 815 / 942 818 005 / Mapa Web / Contacte / Ver mapa en GeoCultura
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